Comenzando el viajecito

Erase una vez la estacion Retiro. Alli una mujer hacia una larga fila para abordar el tren que la llevaría hasta San Miguel de Tucumán. En la fila habitaban seres extraños: hippies, japoneses, alemanes, bolivianos, porteños, etc. Cada uno de ellos con mochilas de igual tamaño a su propias estaturas.
Cuando finalmente permiten ingresar al anden descubren que el tren no esta allí. Sino que deben caminar una cuadra por hasta encontrar un anden oculto tras una pared... al mejor estilo Harry Potter.
El tren de varios vagones ya esta pronto a partir. En la clase pullman visten camperas y mantas por el exceso de aire acondicionado. En la turista musculosas y se apantallan, por la ausencia de aire acondicionado.
Un vagon destinado a comedor ofrece un amplio menú, pero poco apetitoso, de origen dudoso. Fotos, flashes y arranca el tren.
El viaje duraría de Bs. As. a S.M. de Tucumán unas 26 horas aproximadamente. Con insólitas paradas en el camino, y otras para estirar las piernas y caminar, mientras los vendedores de la zona ofrecen todo tipo de delicias.

Al llegar a Rosario se solicita que bajen las ventanillas, ya que en ciertas zonas es costumbre arrojar piedras al tren para romper los vidrios. Siempre hay un guapo que con coraje se resiste a bajar la ventanilla, y siempre el primer piedrazo lo acobarda rapidamente.
Quienes viajan en el camarote son los más envidiados, ya que reposan en un sofá que luego convertirán en cama cucheta, y gozan de la privacidad absoluta.


Finalmente llegan a S.M. de Tucuman, donde con alegría algunos se reencuentran con parientes y otros comienzan la aventura!

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